Atraer inversores extranjeros es muy complicado. España está en el punto de mira

CARME PAMPÍN. CEO de Galchimia

 

Galchimia es una empresa proveedora de servicios químicos fundada por dos doctores de la Universidad de Santiago de Compostela. Se establecieron en un viejo laboratorio de una mina abandonada a 20 minutos de Santiago y a partir de ahí todo fue romper moldes hasta convertirse en la empresa líder española en química sintética, con 27 trabajadores y una facturación anual de 1,6 millones de euros. Nos cuenta el periplo su CEO, Carme Pampín, quien afirma que su principal fortaleza es «que somos muy buenos haciendo química», que han tocado techo en el mercado nacional y que afrontan ahora un proceso de internacionalización.

– Así que dos doctores se decidieron a emprender…
– Realmente la idea la tuvo un profesor del departamento, aunque era un poco diferente de lo que hicimos luego. En aquel momento en España el tema de las spin-off no se conocía mucho, y en la USC fuimos a hablar con Uninova, donde nos ayudaron a hacer el plan de negocio para demostrar que el proyecto era viable comercialmente. Durante un año asistimos a ferias, hicimos muchos números… y parecía que todo encajaba, así que constituimos formalmente la empresa y buscamos financiación en Unirisco Galicia que arrancaba en aquel momento. Su papel fue de tutor empresarial, porque nuestra experiencia en el mundo de la empresa era nula. Su apoyo fue fundamental.

– ¿Aportaron capital?
– Sí. Montamos la empresa con 60.000 euros, de los cuales ellos pusieron el 40% con un préstamo participativo.

– ¿Todavía forman parte de vuestro capital?
– Sí, aunque con vías a irse ya.

– ¿Tuvieron algún apoyo público además de la Universidad?
– Sí. Tuvimos el apoyo de la Xunta al principio, luego ganamos algunos premios, de valor económico considerable, y también conseguimos apoyo de BIC Galicia y del Igape con el programa Lanza.

– ¿Habéis hecho alguna ronda de financiación privada?
– No, pusimos capital los cuatro socios y Unirisco, nada más. Y luego pensamos en el dónde y como yo me crié al lado de las minas de Riotinto, que tenían un laboratorio, empezamos haciendo trabajos de albañilería y carpintería, porque era de los años 70-80. Era un laboratorio de control de calidad de las minas, por eso la estructura y el diseño reunía las condiciones que nosotros necesitábamos, aunque estaba hecho polvo.

– Ahora os váis a mudar, ¿no?
– Sí, nos vamos para un polígono en Touro, porque ya hace tiempo que se nos hacía pequeño.

– ¿Nunca habéis pensado en desarrollar productos propios?
– Sí, la idea inicial era hacer productos que no eran asequibles comercialmente, y que nosotros sabíamos hacer. Y de hecho seguimos ofreciéndolos, pero suponen el 1% de la facturación, porque es un mercado muy competitivo y todo lo que es fabricación con poco valor añadido se hace en el mercado asiático, y quienes se lleva los grandes márgenes son las grandes distribuidoras. Así que empezamos a trabajar para otras empresas. Yo ya había trabajado desde la universidad con Almirall, y luego se convirtió en nuestro primer cliente grande, así que desde ahí ya nos orientamos hacia proyectos de investigación para otras empresas porque la materia prima -doctores y doctoras- es lo que hay aquí de sobras, y nosotros sólo teníamos que poner los recursos.

– ¿Habéis registrado alguna patente?
– Nosotros tenemos proyectos de investigación propios, normalmente enfocados a mejorar procesos internos, pero de momento no tenemos ninguna patente. Lo que sí tenemos es secreto industrial, pero nosotros estamos muy enfocados hacia el cliente y servicios. En los últimos años hemos participado en consorcios con otras empresas, y ahí también hay propiedad intelectual, sobre todo con empresas farmacéuticas y biotecnológicas. Ahora estamos en uno con una biotec portuguesa, Alfama, para desarrollar un producto para luchar contra el íleo postoperatorio.

– Sus proyectos más grandes son Genius Pharma y Neogenius…
– El Genius Pharma es el más grande, un proxecto de 17 millones de euros, era un consorcio a nivel nacional que nos dió un empujón tremendo porque supuso empezar a trabajar con las tres grandes en aquel momento: Esteve, Allmirall y Uriach, y fue muy importante para nosotros tanto desde el punto de vista de visibilidad como de respaldo. Después vino Neogenius, pero ya no como socios, sino como subcontratados.

– ¿Qué productos desarrollan?
– Tenemos diferentes líneas. En el caso de Genius era un tratamiento para el dolor inflamatorio, sobre todo en la artritis. Además, vamos a solicitar un interempresas con una farmacéutica nacional, presentamos un proyecto para la convocatoria Innpacto con una serie de empresas nacionales… digamos que ahora que ya tenemos cierta capacidad y tamaño, ya podemos participar en proyectos y abrir un poco más el abanico.

– Dicen que son la empresa líder de España en química sintética.
– Sí, es posible. Tenemos la competencia, que es Enantia, de dimensiones similares, pero ellos están máis focalizados en la parte de desarrollo, y nosotros más en la drug discovery, es decir, descubrimento de fármacos, de nuevas moléculas.

– En el mercado nacional están ya muy consolidados, así que ahora están afrontando un proceso de internacionalización…
– Sí, estamos a tope con eso. Evidentemente llevamos asistiendo a ferias internacionales desde el año 2 y tenemos clientes internacionales. Curiosamente al principio tuvimos muchos clientes de Estados Unidos, pero luego vino la subida del euro y eso no nos favoreció. Y ahora estamos reforzando la participación en ferias, misiones comerciales, y estamos haciendo un estudio de mercado en Europa, en los países que más invierten en I+D. Estamos pensando en incorporar un comercial europeo.

– ¿Cuáles son sus objetivos a medio/largo plazo? ¿Dónde le gustaría ver a su empresa en 10 o 20 años?
– En GalChimia hemos definido un plan estratégico basado en el crecimiento de la compañía que nos situaría en el medio plazo como una empresa de referencia en el sector a nivel europeo. Las claves para alcanzar este posicionamiento están en el incremento de capacidades (tanto en estructura como en personas) y en la internacionalización. En este sentido ya estamos dando nuestros primeros pasos y esperamos poder implantar con éxito este plan de crecimiento a pesar del contexto económico actual.

– Desde el principio habéis apostado por estableceros en Galicia, comunidad sin tradición biotec…
– ¿Por qué no vamos a poder trabajar aquí si desde las universidades se está haciendo buena investigación? No tenemos que montar una fábrica ni una tecnología muy cara. Pero en Galicia cuesta mucho montar una empresa, tener Internet, permisos… todo cuesta mucho aunque estés a 20 minutos de Santiago… Más de una vez valoramos irnos al Parque Científico de Barcelona, porque nos lo ofrecieron, pero al final es una apuesta de vida y de valores y de cómo te quieres ver en el futuro. Y yo quiero verme aquí, en Galicia hay potencial para hacer cosas. Todo cuesta pero van naciendo empresas, aunque efectivamente aquí no existe tradición, como en Cataluña, ni una gran farma que tire de otras. En otras comunidades como el País Vasco, donde tampoco existe tradición, están apostando fuerte porque ven que otros sectores tradicionales se van a acabar.

– Además, es usted presidenta de Biotega, una plataforma tecnológica de biotecnología…
– Si, ahora además estamos montando un cluster de biotecnología, llamado Bioga. Y es curioso porque Galchimia no es una empresa biotec, pero estamos muy relacionados. El problema en Galicia es que aquí hay poca cultura empresarial y el riesgo se multiplica. Y vivimos en un entorno en el que todo el mundo quiere ser funcionario o si montamos una empresa queremos dar el pelotazo ya y con esa filosofía es imposible, en este sector el retorno es a largo plazo.

– La falta de cultura emprendedora existe en toda España, ¿no?
– Sí, claro. Y lo que más le afecta a este sector es la falta de inversión en I+D, y de capital riesgo especializado y con capacidad para invertir, tanto a nivel público como privado.

– ¿Nunca se han planteado irse a USA, donde hay mucho capital riesgo, por ejemplo?
– Como Galchimia no, porque somos una empresa de servicios y no necesitamos más recursos, pero otras empresas sí van fuera para buscar capital, y ahí el riesgo país es el que falla. Si vas a Estados Unidos y hablas de España para ellos la diferencia entre España y Marruecos… Y atraer inversores extranjeros es muy complicado. España está en el punto de mira.

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