El estrés y el valor del tiempo

Se habla y escribe mucho sobre el valor del tiempo y la importancia de su empleo, en relación con el nivel de estrés que puede llegar a sufrir un individuo. Es cierto que hoy la mayoría de nuestras decisiones las tomamos sobre la marcha, por intuición, y que muchas veces pagamos muy caro por ello. Pero aún siendo conscientes de esto, para la mayoría de nosotros es una ardua labor la de aprender a pararnos y a reflexionar.

Si, como decía, nos paráramos a reflexionar por un momento, veríamos que en la civilización actual parecemos todos «neuróticos esprínter de la acción»; una civilización en la que no hay lugar para la «carrera de fondo» que implica el recogimiento, el silencio, el estudio y la reflexión. Nos estamos volviendo superficiales y la obsesión del «cuando» y del «como» nos preocupa bastante más que el «por qué».

La máquina desde el punto de vista cibernético, se está acoplando a la desigualdad del hombre, es decir, el pensamiento algorítmico, lógico y con posibilidades de mecanización, predomina sobre el pensamiento heurístico, sólo posible en le cerebro humano, en donde nace la inspiración, y es capaz de formular hipótesis e inspirar tanto teorías de tipo científico como geniales obras de arte. Consecuencia de este hecho es la obsesión que tenemos sobre el «cuando» y el «como» y la poca importancia que le atribuimos al «por qué» y a la «reflexión». ¿Sabemos en qué carrera corremos? ¿Cual es la meta, hacia dónde vamos?

Nuestros días acelerados, llenos de respuestas inmediatas, e-mails, cambios de rumbo imprevistos, y demás factores perturbadores acaban produciéndonos una sensación de sobrecarga que nos desestabiliza y nos aturde, nos desequilibra y nos aboca a un camino de difícil retorno.

Brian Dyson, ex Presidente de Coca-Cola, hablando sobre la relación entre el trabajo y otros compromisos, decía: «Imaginen la vida como un juego en el que hacemos malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. Estas bolas son el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el espíritu. Pronto nos daremos cuenta de que el trabajo es una bola de goma. Si te cae, rebota. Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos, y espíritu, son de vidrio. Si dejamos caer una de ellas va a quedar irrevocablemente dañada, rayada, rajada o rota. Nunca volverá a ser la misma.»

Busquemos el equilibrio en la vida. No corramos tanto que lleguemos a olvidar no sólo donde hemos estado, sino también a donde vamos.

Para los griegos Cronos es el tiempo que pasa rápidamente y Kairos es el tiempo que nos tomamos para hacer algo que elegimos. Kairos viene determinado por el espíritu y el espíritu es sencillo. Transformar Cronos en Kairos es hacerse sencillo en la complejidad. Las horas están en Cronos, las oportunidades en Kairos.

Desgraciadamente un mal uso del tiempo no hace «engordar» ,por eso pasa desapercibido. No existe una «dieta del tiempo» y yo creo que la necesitamos con urgencia. Tal vez el no «engordar» de forma exagerada, es lo que hace que al problema aún no se le haya dado la importancia que merece; sin embargo por el mal uso del tiempo se enferma tanto como por sobrealimentación.

Sabemos que existe un nivel de estrés saludable, puesto que en determinadas dosis aumenta nuestra capacidad cognitiva, pero hay ocasiones en las que puede llegar a convertirse en un grave problema y eso es precisamente lo que debemos evitar. Conozcámonos a nosotros mismos y después comencemos a recorrer el camino del difícil equilibrio entre lo personal y lo profesional.

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