Gestionar el cambio en los tiempos que vivimos

La gestión del cambio supone adaptarse con inmediatez a un entorno que cada día cambia más y más y a un ritmo inusitado. Y así lo hace saber D. Raúl E. Rhon Durán (Socio Director de Rhon & Asociados, S.C.) en un artículo publicado en Internet, que dice lo siguiente: «En un medio estable, se tiene un promedio de vida largo; lo que funcionó ayer, funcionará mañana. Pero esto no es la realidad actual. Los vientos de cambio están azotando, proceden de todas partes, y con características de huracanes; al llegar atacan con fuerza indomable y velocidades ultrasónicas y de no estar preparados, los daños pueden ser incalculables e irrecuperables».

Hace ya «algunos» años muchos tildaban al genio Albert Einstein por loco, a lo que él replicaba: «Locura es hacer siempre lo mismo y esperar que el resultado sea distinto».

¿Y estos cambios?, ¿Son positivos o negativos? La respuesta está sencillamente en nosotros. Debemos procurar adelantarnos a los cambios y ser capaces de traducirlos siempre como positivos (ver el vaso «medio lleno»), ya que de por sí el cambio tarde o temprano nos afectará a todos, y como dijo Daryl R. Conner: «You pay now or you pay after but you will always pay for change».

Cambio es reto, es desafío. Cambio es oportunidad frente a la visión menos optimista del cambio como amenaza. Cambio es evolución, y evolucionar es superarse a sí mismo, con independencia de la tipología del cambio. Es por ello que la gestión del cambio también tiene mucho que ver con la actitud con la que afrontas ese nuevo orden sobrevenido, ofreciendo una respuesta o reacción ante tal cambio. En el fondo supone realizar un ejercicio de toma de decisión personal. Yo al menos lo tengo claro, ante cualquier cambio «escojo estar bien», esa es mi decisión. Y procedo así porque la experiencia me ha enseñado que, a la larga, resulta la mejor opción para mí y para todas las personas que se encuentran a mi alrededor: Gano yo, gana mi entorno, ganamos todos. Además siempre he defendido la tesis de que lo positivo llama a lo positivo.

Ese cambio es cada vez más veloz, más profundo y de mayor complejidad, y en él intervienen cada vez más factores. Ya no basta con hacer uso del sentido común, ahora hay que gestionarlo.

Por ello, la gestión del cambio ya no es una materia optativa, sino un imperativo del negocio con independencia del sector de actividad al que éste se dirija. Gestionar el cambio es resolver situaciones inciertas considerando todas las dimensiones de la realidad a la que te enfrentas. Se hace imprescindible ver el cambio como una necesidad. No en vano en el libro «In Search of Excellence», el gran éxito editorial de los años 80, Tom Peters y Robert Waterman ya describían cómo hasta las empresas consideradas «excelentes» pueden ir a la baja: «Más de la mitad de las empresas que hace 30 años eran excelentes han sido absorbidas o han desaparecido» (1983). Efectivamente todas las empresas tarde o temprano se enfrentan a una crisis, crisis que tendrán que gestionar.

La gestión del cambio no consiste en implantar nuevos modelos de gestión por efecto de las modas, sino que persigue aprovechar los cambios del entorno empresarial para el bien de la organización. Para ello, las compañías no solo deben ser flexibles operativamente, sino que quienes las manejan deben desarrollar una aguda percepción para anticiparse a los cambios. Además la gestión del cambio debe de ser integral, sabiendo quiénes y qué somos ahora («As is»), pero sobretodo qué queremos ser («As to be»). Y para andar ese camino debemos ser capaces de gestionar coordinadamente cada una de las palancas o elementos que posibilitan ese cambio, a saber: Estrategia, procesos, personas, arquitecturas tecnológica y organizativa y comportamientos.

En resumen, adoptar una actitud positiva o no frente a la gestión del cambio, en las organizaciones y por ende en las personas, supone dar respuesta en uno u otro sentido a la siguiente pregunta: ¿Qué deseamos ser en ese tren del nuevo entorno económico y empresarial, cabecera ó furgón de cola?

personaje principal de nuestra actualidad. Muchas gracias por escribirlo.

 

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