Tenemos una tecnología disruptiva. No existe nada igual en el mercado

Christian Sánchez Espinel. Cofundador y CTO en Nanoimmunotech S.L.

 

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Christian Sánchez Espinel es cofundador y CTO de Nanoimmunotech, una spin-off de dos universidades, la de Vigo y la de Zaragoza, con sede en ambas ciudades, que ya es referente en su ámbito en Europa. Son nueve trabajadores y están a punto de comercializar su primer producto, basado en una tecnología patentada por ellos mismos: Nitzipper.

– Cuéntanos cómo empezó vuestra empresa…

– Todo comenzó en un grupo Consolider -grandes proyectos de colaboración entre grupos de investigación a nivel nacional- llamado Nanobiomed cuyo director es Ricardo Ibarra, catedrático de la Universidad de Zaragoza, y luego hay grupos por toda la península relacionados con la nanobiotecnología. En una de sus líneas de trabajo se establece una relación muy estrecha entre un grupo de la Universidad de Vigo del área de Inmunología que lidera África González (directora del Centro de Investigaciones Biomédicas de Vigo, CINBIO), y el grupo del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA). Desde ahí se genera un conocimiento, y también queda patente que hay una demanda de lo que se está haciendo, por lo que accedemos al programa Bioemprende, un curso que tenía mucho enfoque empresarial y te enseñaban cómo plasmar esa idea en un plan de negocio. En diciembre de 2008 nos dan el premio al mejor proyecto biotecnológico, dotado con 30.000 euros y fue como un aval: pensamos que esta idea de negocio tendría sentido desarrollarla.
Luego entramos en el programa Empresa Concepto y se incorpora una persona con un perfil junior pero de gestión a la empresa para mejorar más el plan de negocio, y nos presentamos a una serie de premios y nos dieron el II Premio al Proyecto Biotecnológico de la USC, además del Bancaja de Emprendedores. Y al acabar este programa ya se constituye la empresa a finales de 2009 y empezamos a incorporar a más personal.

– ¿Cuál era vuestra idea de negocio inicial?

– Nosotros tenemos varias líneas de negocio: una es la caracterización, en el ámbito físicoquímico y biológico (in vivo e in vitro), es decir, realizar ensayos sobre nanopartículas o materiales que las contienen. Por ejemplo, cada vez hay más empresas que se dedican a la síntesis de nanomateriales, un ejemplo puede ser Nanogap (spinoff de la USC), y hay una demanda de conocer bien las propiedades de los nanomateriales, tanto desde el punto de vista físico-químico como biológico. Es decir, para que las nanopartículas lleguen al mercado, en el sector farmacéutico, el biomédico u otros, tiene que haber una batería de ensayos. Nosotros estamos especializados en ese nicho de negocio, de hecho somos referencia en el sector. Y luego por otro lado tenemos la línea de funcionalización: somos expertos en unir nanopartículas y todo tipo de biomoléculas. Tenemos una tecnología patentada, con dos patentes, una de ellas ya en fase mundial (PCT).

– Nitzipper…

– Exacto. Es una tecnología disruptiva, no existe nada igual en el mercado; con ella se logra hacer de forma sencilla la multifuncionalización, es decir, a una nanopartícula poder pegarle diferentes biomoléculas o fármacos. Esto es muy interesante en el mercado y está suponiendo una revolución. Existían cosas parecidas, sobre todo en el sector farma o biomédico, pero mucho más limitadas, siempre con procesos de monofuncionalización (es decir una nanopartícula unida a una biomolécula), o precios más caros o tiempos de desarrollo elevados.

– ¿La aplicación fundamental es para el sector diagnóstico?

– En el sector médico, diagnóstico y terapia. Pero también para muchos otros sectores. Ahora mismo estamos prestando servicios de funcionalización: hay empresas que recurren a nuestra tecnología de unión de nanopartículas. Y estamos próximos al primer lanzamiento de las dos patentes de la tecnología Nitzipper para que el cliente directa e inmediatamente haga esta unión de forma sencilla con un formato que sería ya el kit basado en esta tecnología.

– ¿Para cuándo ese lanzamiento?

– En breve, cuestión de meses.

– ¿Cuáles son vuestros clientes potenciales?

– Además del sector farmacéutico, hay otros nada desdeñables, como el cosmético, veterinario y agroalimentario, entre otros; incluso la industria química, porque son empresas que se están especializando en síntesis de nanomateriales, y los grupos de investigación.

– Una vez que os metísteis de lleno en el desarrollo de la empresa, ¿la realidad no cambió vuestra idea inicial de negocio?

– Si te soy sincero, desde un primer momento teníamos las ideas bastante claras, sobre todo, porque ya había un componente de investigación muy evolucionado: piensa que el proyecto Consolider duró cinco años. De hecho, al acabar el proyecto ya se patentó y ya entonces teníamos bastante claras cuales podían ser las líneas de negocio. Pero fue fundamental que alguien, yo en este caso, se involucrara al 100% en la empresa desde el primer momento. Y luego teníamos claro que una de las debilidades de este tipo de proyectos es esa falta de profesionalización en el ámbito de la gestión, así que en cuanto hubo la oportunidad se incorporó un gestor, que es el actual director general, Rubén Santos, que tiene experiencia de muchos años dirigiendo empresas.

– De los cinco socios iniciales, ¿érais todos del grupo de investigación?

– En un principio estábamos África y yo, ella es la directora del grupo de investigación de Inmunología, y por el otro lado los otros tres socios estaban en el INA: Jesús Martínez de la Fuente, Valeria Grazú y Ricardo Ibarra.

– ¿Cuál es la composición actual de la empresa?

– Ahora somos seis socios y recientemente cerramos una ronda de financiación de más de un millón de euros, en la que se incorpora una sociedad de inversión, Drocco Riberas. En ella hay tanto financiación privada, como pública, hemos tenido la suerte de que CDTI (dependiente del MINECO) nos conceda un préstamo NEOTEC, y también hay implicadas otras instituciones como ENISA.

– ¿De los cinco socios iniciales cuántos se incorporaron al equipo?

– Todos los socios están involucrados de una u otra forma al proyecto, bien sea como trabajadores, es el caso de Rubén Santos o el mío, o bien como miembros de nuestro Comité Científico Asesor. Desde el principio hemos querido que personas de tan alto nivel y reconocidas ampliamente en el sector tanto dentro como fuera de España, estuvieran implicadas.

– Acabais de inaugurar sede en Zaragoza…

– Sí, inauguramos hace poco nuestras instalaciones en Zaragoza, en un edificio biosostenible, y pretendemos hacer lo mismo en Vigo. La empresa es única, pero hay servicios diferenciados: la división de la caracterización biológica y producción de anticuerpos monoclonales se hace en Vigo y la caracterización físico-química y funcionalización en Zaragoza.

– Sois una spin-off de dos universidades, ¿habéis tenido mucho apoyo de ellas?

– Nosotros estamos recibiendo apoyo al 100%, y tenemos firmado contratos de transferencia con ambas. Además, tenemos un capítulo de royalties por el cual la Universidad siempre va a percibir beneficios en el momento en que la empresa obtenga retornos. Además, mantenemos acuerdos con las mismas para explotar nuevos desarrollos que se hacen en los grupos, así que también tenemos una cantera de recursos humanos altamente preparada. Y los apoyos y la ayudas son todas, salvo problemas regulatorios de las EBTs.

– ¿Qué problemas?

– Sobre todo la Ley de Incompatibilidad, sería mejor que estuviese más clara y definida. Me parece lógico y necesario que un catedrático pueda contribuir a hacer crecer el tejido empresarial y que se les facilite el acceso a plasmar su conocimiento para la generación de negocio.

– ¿Habéis recibido mucha financiación pública?

– Sobre todo la suerte de tener la opción de Neotec o préstamos de ENISA. Los premios también son una forma de ir madurando el plan de negocio. No es tan interesante por la financiación, pero sí por el aval que te dan. En cualquier caso, la financiación pública es bienvenida, pero no puedes esperar o depender de ella.

– ¿Echas de menos algún instrumento en la pública?

– Yo creo que no, hay instrumentos suficientes para madurar una idea de negocio y llegar a convertirla en una empresa. El problema a veces es que haya más publicidad. Muchas de las herramientas que nosotros utilizamos la gente no las conoce.

– Habéis acudido a rondas de financiación externa. ¿Fue fácil conseguirlo?

– Yo creo que es lo más complejo. Afortunadamente ya estaba incorporado el actual director general, que tenía mucha experiencia en rondas de este tipo. Fue un proceso de varios meses intensivos y llegamos a tener hasta 60 contactos activos y eso nos permitió llegar a una fase final con iniciativas y propuestas reales encima de la mesa. Y te diría que tuvimos la suerte de poder escoger la mejor opción de financiación. Estamos muy contentos con nuestro nuevo socio.

– A una empresa de nanotecnología ¿cómo le afecta la crisis?

– Nosotros no tenemos queja de la crisis a nivel general, pero todos los recortes en I+D sí porque uno de nuestros clientes son los grupos de investigación y cada vez tienen menos recursos. Yo veo la investigación como un motor para salir de la crisis. En países como EEUU y Alemania se está aumentando la financiación para la investigación. Si recortamos al final lo que vamos a tener es que comprar la innovación, generando beneficios en otros países que sí lo hagan.

– ¿Cómo os planteais la internacionalización de la empresa?

– Por ahora estamos centrados en el mercado nacional y estamos escalando al mercado europeo. Tenemos contactos con otros países y estamos trabajando ya con Israel, por ejemplo, pero a nivel estratégico todavía no es el momento para llevar la empresa a otros países. Cuando eres una empresa de servicios dependes más de terceros, y cuando tienes un producto tu valor es mayor y tienes más capacidad de generar mercado. Por ahora nuestra facturación es en base a servicios, y es mucho más sencillo gestionarlos a nivel nacional o europeo. Tenemos contactos y demanda de países asiáticos pero es muy difícil gestionarlo. Sin embargo, la internacionalización se simplifica más cuando tienes un producto y lo único que tienes que gestionar es la exportación. Cuando tengamos nuestro producto esperamos que el crecimiento de la facturación sea exponencial.

– En ese plan estratégico del que habla, ¿cómo plantea su empresa en el futuro?

– Muy enfocados al sector pharma y biotech con producto, que esperamos llegue incluso a fagocitar nuestra línea de servicios. Si nuestros clientes confían en nuestro servicio, también confiarán en nuestro producto.

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