Ni en los más remotos planes vitales de Carlos Durán estaba el montar una autoescuela. ¿Qué ocurrió para que este emprendedor, que entonces dirigía una agencia de marketing digital, diese el paso? “Decidí vender un coche antiguo descapotable y se lo comenté a una amiga. Como no tenía carnet, quedamos en que ella me lo comprase y que, si no se sacaba el carnet, yo le recompraba el coche”. Pero aprobó… y a la primera. Y no sólo eso. “Le fascinó cómo alguien [Jordi López, su profesor] podía enseñar a conducir con tanta pasión y entusiasmo”. Se lo presentó entonces a Durán, surgió la chispa emprendedora y ahí empezó todo. Su amiga se fue después a Estados Unidos, se retiró del proyecto y quedaron al frente del mismo nuestro protagonista y López, una relación próspera si pensamos que hoy lideran una cadena con 35 autoescuelas (34 de ellas franquiciadas), con un equipo de 420 personas y una facturación de casi 14 millones el pasado año, “periodo en el que estuvimos cerrados tres meses por la pandemia”, cifra que esperan incrementar hasta los 18 millones en el 2021 y los 23 en el 2022.

Hoy-Voy arrancó en enero del 2012 con una autoescuela en Barcelona. Y desde el primer momento lo hizo con el firme propósito de contribuir a la transformación de un sector tradicional en muchos aspectos, de ahí que la innovación haya sido una de las principales señas de identidad de una marca que no deja de reforzar ese carácter disruptivo, con más y más proyectos. “Ahora estamos innovando, dándole vueltas al modelo y generando todo lo que pensamos que tiene sentido para irnos adaptando al presente”. A partir de aquí, están valorando y estudiando nuevos formatos de franquicia, en ciudades más pequeñas [desde 25.000-30.000 habitantes] y con unas instalaciones un poco más reducidas, “al poder impartir una formación más híbrida donde se combine lo presencial con el streaming”. En paralelo, están impulsando nuevas líneas de negocio basadas en acuerdos con marcas que colaboren con la firma en la venta de coches, de seguros y productos similares. “Lo cierto es que siempre exploramos y buscamos nuevas oportunidades”.

Relata Carlos Durán –satisfecho– que, tras pasar por varios propietarios, ha recuperado ese viejo coche descapotable responsable del nacimiento de Hoy-Voy. Un episodio con el que se cierra un círculo emprendedor que, en cualquier caso, no deja de girar. “Seguimos estando en el modo crucero del que ya veníamos, con la previsión de abrir de seis a ocho centros al año. Ahora mismo [a principio de junio] estamos a punto de inaugurar uno en Figueres y otro en Barcelona Paral·lel. Continuamos explorando el Levante y la zona norte, con algunas ciudades candidatas, recientemente hemos abierto en León, e incluso estamos valorando ya algunas ciudades en el sur de España”. Un crecimiento que irá en paralelo al esfuerzo innovador de la cadena para generar nuevas oportunidades y adaptarse a la realidad de una industria como la del automóvil que atraviesa posiblemente una de las mayores transformaciones del mercado, con la nueva movilidad y lo sostenible como retos mayúsculos. “En este sentido, yo siempre digo que nuestro método es el de PMD: probar, probamos como locos, medir, medimos como locos y, entonces, decidimos, pero no lo hacemos al revés”.

EMPRENDEDORES.: ¿Cuál es la clave para innovar de tal modo que aporte valor añadido auténtico al proyecto?
CARLOS DURÁN:
Seguimos dos vías. De forma regular y trimestralmente organizamos sesiones de innovación con cada uno de los directores de los ocho departamentos de la central, donde se hace un braimstorming de situaciones que detectamos gracias a métricas, a encuestas… Trabajamos mucho con big data y de ahí afloran situaciones interesantes, como saber cuáles son los alumnos más felices o qué ocurre con el ritmo de clase. A partir de estas sesiones se generan grupos de trabajo y cada uno aborda las conclusiones para desarrollar una propuesta o un plan. Esto nos viene bien para ir pivotando el modelo, ya que, de lo contrario, te quedas muy anclado en el día a día.

Al margen de esto, recogemos métricas absolutamente de todo en tiempo real. A partir de aquí, organizamos un comité mensual de dirección donde se presentan los indicadores de negocio, medimos lo que pasa y de ahí salen planes de acción.

EMP.: ¿Cuáles son algunas de las iniciativas más recientes surgidas de este proceso de innovación?
C.D.:
Una de las últimas es la incorporación de algoritmos de inteligencia artificial a nuestra plataforma propia de test, con los que hemos llevado a un nivel superior a una plataforma que ‘aprende’ del alumno a medida que éste avanza. Llevado a la práctica, puedes visualizar parámetros de alumnos que ya sabes que aprobarán o que suspenderán, con lo que los llevas por un camino o por otro en función de lo que nos dicen los algoritmos. Unos algoritmos, por otro lado, que también hemos incorporado en los cálculos de la parrilla de precios de prácticas. Estos algoritmos se ejecutan tres veces al día y generan los precios de las prácticas futuras en función de varios indicadores.

Hay que tener en cuenta que en 2021 vamos a ofrecer más de medio millón de clases prácticas en España. Si recogemos los datos de quién compró esa clase, con qué antelación, a qué precios, si la anula o no… qué pasa, en definitiva, con cada una de esas ventas, estos nos da un big data que, si lo pones en la ‘caja negra’ de los algoritmos, es fantástico.

EMP: La franquicia es otro de los elementos clave en vuestro crecimiento ¿Cómo cree que debe ser el crecimiento en cadena para que el proyecto fructifique de un modo sano, sostenible y rentable?
C.D.:
Nuestro enfoque, y por eso decidimos crecer en franquicia, es que este sistema te permite compartir ese valor que generamos (un saber hacer, una tecnología, una marca…) diversificando el riesgo, con un pool de inversores que apuesta por tu negocio, cada uno de ellos con su sociedad.

Otro elemento capital para nosotros es que la gestión desde la central de esa red de franquicias sea igual que si fueran propias. ¿Cómo te demuestro esto? Muy fácil. Hoy tenemos 35 escuelas abiertas y en la central somos un equipo de 37 profesionales. El hecho de que haya más personas en central que franquicias abiertas ya da una pista de cómo entendemos este formato, en el sentido de realizar un acompañamiento intenso de cada franquicia para extraer métricas siempre en tiempo real, saber el resultado de explotación en tiempo real… Pero después hay aspectos de la gestión diaria donde no aportamos valor como central (arreglar un teléfono, pintar la fachada…) que dependen del asociado.

Al final, como franquiciador, queremos focalizarnos en compartir aquello que genera auténtico valor y en hacer un esfuerzo muy importante para monitorizarlo en tiempo real.

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