La teoría económica clásica del libre mercado nos dice que el único trabajo de una empresa es generar ganancias para sus accionistas, y que las fuerzas del mercado asegurarán que este objetivo resulte en valor generado para la sociedad.

Por un lado, este punto de vista puede ser criticado fácilmente como crudo y reduccionista: el ejecutivo corporativo codicioso que persigue ganancias a toda costa es un cliché por una razón.

Por otro lado, es difícil argumentar en contra de esta noción porque el libre mercado es claramente uno de los principales motores de la era de la prosperidad material en la que vivimos.

Una ola más reciente de pensamiento empresarial y económico sostiene que las empresas son responsables del impacto de sus acciones en todos sus partes interesadas, dando origen a la noción de responsabilidad social empresarial. Combinado con el hecho de que la tecnología está cambiando rápidamente nuestra vida cotidiana, no es una sorpresa que muchos jóvenes emprendedores estén motivados no solo por la ganancia monetaria sino por el objetivo de cambiar el mundo para mejor con las empresas que son. establecimiento.

«No seas malvado. Creemos firmemente que, a largo plazo, estaremos mejor atendidos, como accionistas y en todas las demás formas, por una empresa que hace cosas buenas por el mundo, incluso si renunciamos a algunas ganancias a corto plazo». – Un manual del propietario para los accionistas de Google

Sin embargo, cualquiera de los lados del argumento suele dar una respuesta en blanco o negro, que puede no reflejar la realidad.

1. La moral en las empresas es inevitable

Incluso si cree de todo corazón que el único trabajo de una empresa es ganar dinero, esto no es tan fácil de poner en práctica.

Las organizaciones no son más que un grupo de personas que trabajan por un objetivo común. Dado que las acciones de cada persona están motivadas por sus valores, las acciones de la empresa en su conjunto surgen de los valores de las personas involucradas en el negocio.

El hecho de que los valores y la moral sean una parte inevitable de un negocio no significa que no tengan que ser administrados. Es bastante fácil ver por qué dar mayor importancia al activismo social que a la gestión del negocio real de la empresa puede conducir a malos resultados a largo plazo.

Ésta es la razón por la que construir un productivo cultura de inicio es uno de los pasos más importantes para construyendo una startup exitosa.

2. No gestionar los conflictos culturales en las empresas puede ser mortal

La inevitabilidad de la moral en una organización sugiere que un choque interno de valores es igualmente inevitable.

Por ejemplo, un período de marcada división política en cualquier sociedad (por ejemplo, elecciones muy disputadas) tendría un efecto directo en las organizaciones que operan dentro de esta sociedad. Si las personas que trabajan en la empresa tienen una visión de futuro irreconciliablemente diferente, sería muy difícil elegir un camino claro a seguir y continuar la cooperación interna.

Los intentos de empresas como Coinbase y Basecamp de eliminar la discusión política del espacio de trabajo es un intento de luchar contra los efectos destructivos de tales conflictos. Y aunque las dos empresas perdieron muchos empleados debido a su postura contra el activismo político en el espacio de trabajo, esta podría haber sido la decisión correcta a largo plazo si la fricción cultural interna se estaba saliendo de control.

Por eso, si estás gestionando una startup, tiene mucho sentido ser lo más transparente posible con los valores que te están motivando y la visión de futuro por la que estás luchando. De esta manera, las personas que tienen valores fundamentalmente diferentes simplemente no se involucrarán en su negocio, lo que puede ayudarlo a evitar importantes conflictos culturales internos a largo plazo.

En resumen, los valores y la moral serán una parte inevitable de su negocio. Debido a esto:

  1. Comunique de manera transparente sus valores y visión para el futuro para atraer a personas de ideas afines.
  2. Intente activamente construir una cultura productiva y, si es necesario, maneje los conflictos culturales internos.

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