Irma Becerra es presidente de Marymount University, una universidad integral que otorga un doctorado conocida por su plan de estudios innovador.

El verano pasado, la crisis que rodeó la pandemia de Covid-19 encontró al mundo, incluidos los líderes de la educación superior, luchando por navegar por el territorio inexplorado de una pandemia global sin un reglamento probado. Trajo desafíos sin precedentes en un momento en que ya estábamos evaluando cómo atender mejor las necesidades sociales y académicas de nuestros estudiantes.

Reconocí el sentido de urgencia y la necesidad de un movimiento audaz. Entonces, en medio del caos de la pandemia global, mi universidad reorganizó por completo su infraestructura académica. Tomamos cuatro escuelas y 26 departamentos y terminamos con tres universidades y 10 escuelas interdisciplinarias sin departamentos.

Las nuevas universidades fundadas incluyeron la Facultad de Ciencias y Humanidades; la Facultad de Salud y Educación; y la Facultad de Negocios, Innovación, Liderazgo y Tecnología. Esta nueva estructura permitió a la universidad reducir los costos generales en más del 50% y ofrecer planes de estudio más relevantes, adaptables y en demanda, al tiempo que permitió a los estudiantes un nuevo nivel de flexibilidad en sus programas académicos.

El objetivo de la interdisciplinariedad sigue siendo difícil de alcanzar en la mayoría de las instituciones de educación superior. En el libro La Universidad Innovadora, los autores Clayton Christensen y Henry J. Eyring describen la evolución de la Universidad Americana, comenzando con la fundación de la Universidad de Harvard. Harvard adoptó políticas y prácticas de universidades de élite europeas y americanas y marcó tendencias, entre otras, en innovación académica.

Harvard lideró el establecimiento de especialización en materias, departamentalización, escuelas profesionales y la tendencia hacia universidades individuales y planes de estudios especializados. Otras universidades siguieron el modelo de Harvard, lo que explica por qué las universidades a menudo se describen como una colección de facultades académicas aisladas.

Los líderes de la industria buscan conjuntos de habilidades que abarquen disciplinas

Cuando lanzamos nuestro plan de crecimiento curricular, mantuvimos una serie de reuniones con líderes de la industria en salud, ingeniería, TI, negocios y justicia penal para buscar su consejo. Estos líderes de la industria manifestaron la necesidad de graduados con habilidades que abarquen disciplinas. Por ejemplo, quieren ingenieros que puedan comunicarse bien y médicos que comprendan los negocios.

Como presidente de una universidad, comprendo perfectamente que proporcionar conocimientos es solo una parte de la ecuación en la educación de los estudiantes. También debemos alentar a los estudiantes a aprovechar la creatividad y utilizar la comunicación compleja para satisfacer las demandas de una fuerza laboral cambiante.

En el futuro, las instituciones de educación superior deberían considerar centrarse en fomentar la curiosidad, el coraje y la capacidad de recuperación en los estudiantes, al mismo tiempo que enfatizan la importancia vital de la ética. El metaaprendizaje, la capacidad de reflexionar y adaptarse al cambio, también debería ser una prioridad en la educación superior.

Las empresas de todo el mundo están reevaluando cómo cuantificar las “habilidades blandas” y he observado que los empleadores valoran a los candidatos que las poseen. Después de todo, los empleados armados con sólidas habilidades humanas aportan una ventaja competitiva cuando trabajan con máquinas inteligentes. Por lo tanto, además de la reestructuración académica, las universidades con núcleos de artes liberales pueden repensar sus estrategias para incorporar las nuevas habilidades necesarias para la fuerza laboral innovadora del mañana en la lista de resultados.

Habilidades como la alfabetización cuantitativa e inteligente en información basada en análisis pueden preparar a los graduados para las carreras del siglo XXI. Además, si bien el futuro de las empresas mira hacia la automatización y la inteligencia artificial, las habilidades como las comunicaciones verbales, escritas y visuales también siguen teniendo una gran demanda.

Hoy en día, el trabajo en equipo y la colaboración de alta calidad en el lugar de trabajo pueden conducir a una mayor productividad y rentabilidad. La naturaleza cada vez más compleja de los negocios en la era digital ha hecho urgente el llamado a los miembros del equipo que puedan dominar las habilidades de las personas necesarias para hacer las cosas en un lugar de trabajo global en constante expansión.

La adaptabilidad, la flexibilidad y la agilidad son habilidades imprescindibles para los nuevos empleados, y los graduados que las posean probablemente estarán bien preparados para satisfacer las demandas de una economía global. Y para aquellos que planean asumir roles de liderazgo, estas cualidades son críticas para guiar exitosamente a los empleados.

Además, los nuevos graduados que se encuentran empleados en empresas más pequeñas o nuevas empresas deben estar preparados para realizar diversas tareas en un entorno de trabajo más fluido. A menudo existe la expectativa de que los nuevos empleados se pongan en marcha y contribuyan cuando sea necesario.

Otras oportunidades en el campus que ayudan a generar habilidades comerciales

Sin lugar a dudas, hay otros subproductos importantes de la educación universitaria en los que las universidades deberían centrarse. Las actividades co-curriculares del campus juegan un papel esencial en el cultivo de resultados de aprendizaje cruciales, como el desarrollo de un sentido de empatía y colaboración entre los estudiantes. Todas las industrias necesitan empleados de gran valor que demuestren empatía y sean capaces de pensar críticamente para diseñar mejores estrategias y soluciones.

Los estudiantes también se benefician significativamente de las muchas oportunidades que se les brindan en una comunidad multicultural. Cuando las experiencias compartidas de un cuerpo estudiantil celebran las diferencias culturales, las elevadas habilidades humanas adquiridas a lo largo del camino pueden aumentar exponencialmente. La diversidad trae el beneficio adicional de fomentar la flexibilidad en el pensamiento, la escucha activa y la colaboración con los demás, todo con las ventajas del crecimiento personal y una mayor competencia cultural.

La globalización y la diversidad empoderan aún más a los empleados para que desarrollen todo su potencial en la era digital. La experiencia laboral a través de pasantías o empleo proporciona a los estudiantes un entorno excelente para ver y aprender habilidades blandas modeladas por profesionales de la industria.

Las habilidades blandas sólidas son invaluables en la era digital

Como ingeniero, entiendo la necesidad crítica de habilidades blandas en la era digital. No puedo enfatizar lo suficiente a mis estudiantes la importancia de dominar rasgos como la empatía, el pensamiento crítico y la escucha activa. Después de todo, los nuevos graduados decididos a tener éxito en sus carreras en cualquier industria deben contribuir, colaborar y comunicarse bien.

No hay duda de que el negocio actual está cambiando a un ritmo vertiginoso. Para satisfacer las demandas de una economía global avanzada, las universidades deben preparar a los estudiantes para roles aún no creados. Por lo tanto, crear un entorno que reconozca y recompense el aprendizaje interdisciplinario es una forma innovadora de avanzar en la educación superior.


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