El reto de crear una empresa a partir de resultados de investigación

En los últimos años, las universidades españolas están impulsando fehacientemente la creación de empresas de base tecnológica a partir de sus resultados de investigación. Este creciente interés ha provocado que muchos investigadores se estén planteando iniciar esta aventura. Pero ¿cuándo tiene realmente sentido que un investigador se plantee la creación de este tipo de empresas y cómo afrontar este reto?

Respecto a la primera cuestión, deberíamos pensar en si la motivación para crear la empresa tiene su origen en una oportunidad de negocio real; en una necesidad del grupo de investigación o más bien en el deseo de «subirnos al carro de la nueva moda». La motivación será el motor que mueva al investigador para poner en marcha la empresa y luchar día a día por alcanzar sus objetivos. Desde este punto de vista, podríamos pensar que cualquier motivación es igualmente válida. No obstante, si el origen es una cuestión de «moda» o porque «está bien visto en la universidad tener un spin-off», nos llevará, casi con toda seguridad a un estrepitoso fracaso. Este hecho puede parecernos una obviedad, sin embargo, la experiencia como asesora me ha demostrado que muchos investigadores se plantean crear una spin-off sólo por este hecho y cuando constituyen finalmente la empresa, ésta se queda sólo en un nombre sin actividad real ni oportunidad de negocio que la sustente.

Otros grupos de investigación, en cambio, encuentran en la spin-off una solución al cada vez más creciente problema de ofrecer una salida profesional a investigadores contratados y becarios que la propia universidad no podrá absorber. Sin embargo, no siempre esta necesidad va acompañada de una oportunidad de negocio real y con futuro que permita sustentar una empresa de base tecnológica.

Por tanto, el sentido de una spin-off universitaria, debería estar determinado por una oportunidad de negocio bien definida basada en los resultados de nuestra investigación; la proyección de futuro y la posibilidad de nuevas oportunidades y nuevos mercados; la concordancia con la estrategia del grupo de investigación y de la propia universidad.

Crear una spin-off universitaria representa un reto importante para el investigador o grupo de investigación. En este sentido hay algunas consideraciones, derivadas precisamente del hecho de que el emprendedor sea un investigador que deberíamos tener en cuenta:

  • El equipo emprendedor y el grupo de investigación no tienen por qué ser el mismo conjunto. Esto implica que deberemos determinar desde el principio qué miembros del grupo van a formar parte de la empresa y de qué modo (grado de compromiso, rol, etc). Además tendremos que considerar los aspectos legales relacionados con el personal de las administraciones púbicas, ley de incompatibilidades, etc.
  • Una empresa requiere de implicación, dedicación, recursos y compromiso. ¿En qué medida los investigadores estarán dispuestos a asumirlos? Cuando se toma la decisión de crear una empresa, debemos ser conscientes de que no puede ser un hobby de fines de semana, por tanto deberemos sopesar en qué medida el resto de nuestras obligaciones docentes y de investigación, nos permitirán ponerla en práctica.
  • Un Plan de Negocio no es un proyecto de investigación ni un artículo científico, por tanto, el enfoque que se debe dar es radicalmente distinto. Debemos ser capaces de expresar sin tecnicismos las ventajas de nuestros resultados desde un punto de vista comercial y económico. Es decir, debemos ser capaces de traducir el lenguaje científico al lenguaje empresarial.
  • Se deben analizar las diferentes habilidades de los miembros del equipo emprendedor (investigadores en nuestro caso) y determinar si es necesario incluir a miembros del ámbito empresarial que aporten experiencia, visión de mercado, redes de colaboradores, etc.
  • Estamos implicando recursos de la universidad (resultados, personal, conocimientos, etc.) ¿cómo vamos a plasmar esto en nuestra empresa? Una spin-off universitaria requiere de una negociación con la universidad para determinar si se van a transferir activos a la empresa, qué activos se transferirán y cuál es le mecanismo que se empleará para ello.

Si se tienen en cuenta estas cuestiones, la creación de una spin-off universitaria constituirá una excelente herramienta de transferencia de conocimientos y de explotación de resultados de investigación. Con la creación de la spin-off se benefician la universidad, el grupo de investigación, los propios investigadores y la empresa. La universidad encontrará una vía de relación con el entorno productivo y, en su caso, una fuente alternativa de financiación a través de dividendos, royalties, etc. El grupo de investigación dispondrá de un mayor y mejor conocimiento de los problemas a resolver a través de su investigación. El personal investigador encontrará una salida profesional en su ámbito y área de conocimiento sin perder el contacto y la relación con el entorno científico. La empresa, a través de su relación privilegiada con la Universidad, tendrá acceso a los conocimientos más punteros de su sector, lo que le permitirá moverse en niveles elevados de competitividad.

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