Estamos dejando que los inversores externos se aprovechen de este desconcierto

 

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Carlos Hernández Sande creó en el año 2000 la primera sociedad de capital riesgo en una universidad pública española, Unirisco, liderada por la Universidad de Santiago, y cuyo éxito le llevó a liderar más tarde Uninvest para toda España. Hoy es el consejero delegado de ambas entidades e intenta levantar un nuevo fondo para seguir financiando startups universitarias: «Este es un trabajo ingrato porque los resultados no llegan al año, sino a más largo plazo, y, claro, la mayoría de los políticos tienen actividades de 4 años y estos procesos necesitan más tiempo».

– ¿Cómo se creó Unirisco, la primera sociedad de capital riesgo de una universidad pública?
– Fue en el año 2000, con Darío Villanueva como rector, a quien le propuse crear una estructura financiera para las iniciativas de base tecnológica que salen de las universidades. A él le pareció buena idea y propuso incluir a las tres universidades gallegas. Al final se creó una sociedad pequeña con un capital social de 3 millones de euros para inversiones en empresas, donde la inversión típica ronda entre los 50.000 y los 150.000 euros. Además del capital de las universidades, pusieron dinero la Corporación Caixa Galicia, Caixanova, Banco Pastor, Banco Portugués de Investimento, Constructora San José, Consorcio Zona Franca de Vigo, Inditex y R Cable y Telecomunicaciones Galicia… Y cuando llevábamos ya 3 años trabajando empezaron a llegar proyectos de Madrid, Barcelona y Valencia, que como allí no tenían una estructura…

– Así que decidieron crear Uninvest…
– Pues sí. En 2006 creamos una sociedad gestora de entidades de capital riesgo en la que los socios son 16 universidades de España, que gestiona el fondo I+D Unifondo con un capital l de 18,5 millones. Ahí repitieron Caixa Galicia, Caixanova, el Grupo San José, Inditex y entró el Gobierno Autonómico a través de Xesgalicia y el español a través de Enisa y Axis, además del Banco Santander y el Banco Espirito Santo de Portugal.

– ¿En cuántas empresas han invertido?
– Invertimos en 42 iniciativas, en unas en capital y en otras en préstamos participativos. Tomamos participación temporal en empresas de modo minoritario y nuestra política es estar el menor tiempo posible de permanencia, entre 3 y 5 años, dependiendo del tipo de sector en el que actuemos. En principio creíamos que el sector en el que más íbamos a trabajar era el TIC, pero la realidad es que el mercado nos volcó hacia la industria biomédica: genómica, proteómica, farmacéutica, biotecnología, y en segundo lugar tenemos nanotecnología, ciencias de materiales, y en tercer lugar, TIC.

– ¿Cuántos exits han tenido?
– El balance es muy positivo. Hemos tenido 15 desinversiones, con una TIR (Tasa Interna de Rentabilidad) medio obtenido del 20,42%. Y las empresas las estamos vendiendo fuera de España, preferentemente en Estados Unidos, lo cual es un ejemplo de que las empresas siguen siendo interesantes, pero para los de fuera.

– ¿Cuál es la media de financiación por empresa?
– En Unirisco está entre 50.000 y 150.000 euros. Y en Uninvest entre 200.000 y 1.000.000 de euros. Uno es capital presemilla, con proyectos incipientes y otro es para proyectos en fase inicial pero más avanzados. Unirisco invierte preferentemente en Galicia y Uninvest preferentemente en España, aunque hay operaciones en las que Uninvest co-invierte con Unirisco.

– ¿Qué balance hacen de la actividad hasta el momento?
– Unirisco ya tiene 13 años y tiene empresas más maduras: con algunas ya llevamos 6, 7 años, en muchas de ellas ya desinvertimos. Invertimos 3,1 millones y el volumen de la facturación está en 14,5 millones al año. En cambio Uninvest como es más joven, tenemos empresas de más inversión y mucho más jóvenes. El capital riesgo no funciona como la banca tradicional, que para el año que viene tiene que tener resultados. Ahora en I+D Unifondo estamos en periodo de desinversión,. normalmente se invierte los 5 primeros y se desinvierte los 5 últimos.

– ¿Ha habido alguna recapitalización?
– No. Estamos intentando levantar un nuevo fondo de 30 millones para su gestión a través de Uninvest para continuar el trabajo, porque nosotros somos con mucho la gente que más experiencia tiene en capital semilla y presemilla, si no se pierde todo este activo de la gente que fue capaz de sacar ideas de la universidad y convertirlas en proyectos empresariales. Pero, claro, por las dificultades del momento… se consigue dinero público, pero no privado, porque las empresas están ahora en sus cuarteles de invierno.

– ¿Alguna fecha prevista de salida?
– Llevamos año y medio luchando y hasta ahora no hemos tenido mucho éxito, porque además la parte pública invierte si tienes parte privada, si no, no. La crisis afectó gravemente a las empresas, que se están retrayendo. Y no nos interesa que las ideas que tiene gente de aquí las compren empresas de fuera. Estamos dejando que los inversores externos se aprovechen de este desconcierto. Las iniciativas se están vendiendo, pero las compran foráneos siempre. Eso ocurrió en Inglaterra también, pero allí se levantaron voces y lo pararon.

– ¿Cómo le ha afectado a Unirisco y Uninvest la crisis?
– La crisis que es sistémica, porque se venía haciendo algo mal de forma estructural. Una cosa es la crisis económica y otra la crisis de las ideas. E ideas financiables sigue habiendo, no hay crisis de ideas. Y la prueba de que nosotros estamos haciendo el trabajo es que la TIR de las últimas inversiones es del 50%, pero por desgracia hay que venderlas fuera de España, porque aquí no hay mercado. Lo cual quiere decir que las ideas son buenas, pero viene capital de fuera a comprarlas. Fuera si hay dinero a la búsqueda de buenas iniciativas porque vienen a un lugar donde hay buenos precios al haber poca competencia interna. Y está llegando mucho dinero de Asia y de EEUU, principalmente.

– ¿Algún caso de éxito?
– En Uninvest tenemos por ejemplo Indizen Optical Technologies (IOT), lo vendimos en California, con una TIR del 116%. Era una empresa de óptica que salió de la Universidad Complutense de Madrid, que buscó mercado en Estados Unidos y la misma persona que estaba abriendo el mercado allí decidió comprarla porque le estaba ganando terreno a sus propios productos. Y en Unirisco Galchimia, donde todavía seguimos teniendo capital residual, pero en una de sus desinversiones dió el 53% de TIR y todavía seguimos con ellos. Fueron los propios promotores quienes recompraron.,

– ¿Qué características debe ter un proyecto para que sea apoyado por Uninvest o Unirisco?
– Nosotros no invertimos en proyectos, invertimos en personas. De hecho los mayores problemas de las EBTs no provienen de los proyectos sino de los emprendedores, porque muchos son incapaces de separar la investigación universitaria del crudo mercado. Pero la idea no es convertir un investigador en un empresario. Si sólo es bueno investigando, debe continuar haciéndolo, puede seguir siendo promotor o jefe de I+D de la empresa, pero ha de tener otras personas encargándose de la gestión. Nadie puede ser un superman y hacerlo todo muy bien. Esa es la parte más complicada: nosotros invertimos en personas con buenos proyectos. Muchos proyectos mueren porque el emprendedor no se adapta a la nueva circunstancia, que es luchar en el mercado.

– ¿En qué momento se decide la desinversión?
– Cuando creemos que la empresa puede volar sola, porque nosotros no sólo invertimos dinero, también asesoramos, participamos en los consejos de administración, damos consejos financieros, laborales, fiscales… En el momento que ya no podemos aportar ese valor añadido, o cuando entran rondas de capitalización, ya no tiene sentido que continuemos. Somos capital riesgo, no banca de inversión. Nuestra misión no es alcanzar una TIR muy elevada al precio que sea, sino crear tejido empresarial sostenible que sale de las universidades.

– ¿Qué porcentaje de fracaso tienen?
– A día de hoy de las 42 operaciones realizadas sólo tenemos dos fallidas.

– Como inversores, ¿cuáles diría que son los principales problemas de los emprendedores españoles?
– El defecto mayor es que vivimos en un país que no tiene cultura emprendedora. Y ahora como está de moda el emprendimiento y la innovación el Gobierno dice: «hay que promover el emprendiiento». Y son ellos los que tienen el poder para hacerlo, porque es muy sencillo: que pongan ventajas fiscales como en EEUU para emprendedores e inversores. O igual que puedes elegir poner una cruz en tu declaración a favor de la Iglesia Católica, pues podría haber otra cruz para la investigación, o para el capital riesgo universitario, por ejemplo. Que un empresario pueda elegir donde puede invertir la mitad de sus impuestos, por ejemplo: EBTs, laboratorios de biotecnología, etc. El Centro Rockefeller de Neurología en la Universidad de Chicago lo financia Rockefeller, pero porque fiscalmente tiene una buena deducción. Y luego hay que evitar dificultades. Debería poderse crear una empresa en un día. Y la desgracia es que el emprendimiento en España está creciendo no por oportunidad sino por necesidad. Porque si echas a la gente de 35 a la calle tienen que vivir. No están buscando oportunidades, están intentando no morirse de hambre. O como el caso de los que se fueron a centros de investigación de otros países, creamos programas específicos para que vuelvan, lo hacen y luego los echamos a la calle.

– ¿Cuál es la situación del capital semilla en este momento en España?
– El problema es de volumen. El dinero que se emplea en iniciativas de base tecnológica que salen de las univesidades es mínimo. En general hay poco dinero para capital semilla, aunque algunos bancos sí están invirtiendo, en particular La Caixa y el Banco Santander, que están invirtiendo en energías renovables, microempresas, biotecnología, porque el futuro del venture capital es la especialización, es decir, utilizar nichos muy particulares para lanzar ideas muy específicas. Uno que invierte en TIC no sabe invertir en biotech.

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